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SERVICIO
La inspección y el diagnóstico son, sin duda, la fase más importante de cualquier servicio profesional de control de plagas, ya que determinan el tipo de tratamiento, la intensidad y el costo del servicio. Una inspección deficiente lleva a tratamientos ineficaces.
Este proceso detallado se aplica tanto a entornos residenciales como comerciales/industriales.

El técnico comienza por recopilar información crucial del ocupante o gerente de la propiedad:
Historia de la Plaga: ¿Cuándo fue vista por primera vez? ¿Con qué frecuencia? ¿Cuándo es más activa (día/noche)?
Ubicaciones de Actividad: ¿Dónde se ha visto la plaga recientemente? (ej. "Solo en la cocina," "En el segundo piso y el ático").
Servicios Previos: ¿Se ha intentado algún control casero o profesional previamente? ¿Qué funcionó y qué no?
Factores Sensibles: ¿Hay niños, mascotas o personas con alergias/condiciones respiratorias? ¿Hay productos alimenticios o equipos sensibles que requieran productos de baja toxicidad?
El técnico busca los cuatro elementos esenciales para la supervivencia de la plaga: Alimento, Agua, Refugio y Rutas de Acceso.
Puntos de Entrada: Revisar grietas en los cimientos, ventanas y puertas que no cierran herméticamente, y huecos alrededor de cables y tuberías que penetran la pared.
Entorno Inmediato: Evaluar la presencia de maleza, acumulación de basura, madera apilada (refugio de termitas o roedores), o fuentes de agua estancada.
Techo y Áticos: Buscar agujeros o roturas en el tejado o cerca de la línea del techo que permitan el ingreso de murciélagos, roedores o aves.
Zonas de Mayor Riesgo:
Cocina: Debajo y detrás de refrigeradoras y estufas, dentro de gabinetes y despensas.
Baños: Alrededor de las tuberías de lavamanos e inodoros, drenajes.
Lavandería: Detrás de la lavadora/secadora (fuente de calor y humedad).
Señales de Actividad (Evidencia):
Excrementos: Determinar el tipo (forma y tamaño) para identificar la plaga (roedor, cucaracha).
Senderos (Runways): Manchas grasosas o túneles de lodo.
Daños: Roeduras en empaques, cables o estructuras; alas desprendidas de termitas o hormigas.
Olor: Olores característicos (ej. almizcle de roedores, olor a rancio de cucarachas).
Una vez recopilada la evidencia, el técnico elabora el diagnóstico profesional:
Identificación Precisa: Determinar exactamente qué plaga está presente.
Nivel de Infestación: Clasificar la infestación (bajo, medio, alto) para dimensionar el tratamiento.
Factores Contribuyentes: Determinar por qué la plaga está prosperando.
Desarrollo del Protocolo de Tratamiento:
Selección de los productos (geles, líquidos, cebos) y las técnicas (Aspersión, ULV, cebado) más adecuadas.
Definición de las medidas de exclusión (sellado) que se deben tomar.
Establecer la frecuencia y la necesidad de visitas de seguimiento.
Este diagnóstico es el documento base que justifica el costo y el procedimiento del servicio cotizado.